Santa Maravillas de Jesús



“Procura no querer ni desear más amor que el suyo, 
y verás que bien te irá siempre. 
Todo lo que no es Dios es nada en absoluto, 
y déjale que Él te lleve por donde Él quiera, 
sin tristezas, ni preocupaciones”. (M. Maravillas)

Santa Maravillas de Jesús (1891-1974) es para muchos la viva imagen de la Santa Madre Teresa de Jesús para los tiempos modernos. Como monja Carmelita Descalza, toda su vida estuvo orientada a la gloria de Dios, en una vida escondida continuamente enmarcada en la Eucaristía y en el Oficio Divino. Pero además, Madre Maravillas tuvo una fuerte proyección fuera de los claustros del Carmelo: fue fundadora de monasterios y benefactora de múltiples obras de caridad.

Monumento al Sagrado Corazón
en el Cerro de los Ángeles

La Madre entró en el Carmelo de San Lorenzo de El Escorial (1919) y tras su profesión religiosa recibió la inspiración de fundar un Carmelo en el Cerro de los Ángeles, lugar en que Alfonso XIII había inaugurado una monumental imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y que se encontraba semiabandonado. Al arzobispo de Madrid le pareció buena idea y dio su permiso. La Madre Maravillas y sus tres compañeras de fundación salieron de El Escorial con lo puesto, con algunas mantas y libros para el rezo del Coro. Aquí encontramos uno de los rasgos de la espiritualidad de la Santa: el absoluto abandono en la Providencia de Dios. Este abandono en sus manos se pondría aún más de manifiesto cuando al inicio de la Guerra Civil los republicanos asaltaron el Carmelo del Cerro, lo saquearon, lo incendiaron, fusilaron la estatua del Corazón de Nuestro Salvador y destrozaron el monumento. Felizmente no satisfacieron sus ansias de sangre, ya que la Madre y el resto de monjas ya se encontraban escondidas en la buhardilla de un piso de Madrid. De ahí huyeron hacia Francia, volviendo a entrar en España por San Sebastián. Entonces se dirigieron al antiguo Desierto de San José de las Batuecas (que fuera de frailes Carmelitas) que había sido abandonado forzosamente en la Desamortización de 1835.

Carmelo del Cerro de los Ángeles

En Batuecas, en extrema pobreza y austeridad, estableció la vida regular de sus monjas. Comenzaron a llegar las vocaciones. Al terminar la guerra, Madre Maravillas inicia un periplo de fundaciones al estilo de Santa Teresa de Jesús. En esta empresa siempre la acompaña la Madre Dolores de Jesús Gandarias. Los conventicos, como a ella le gusta llamarlos, son siempre pequeños, austeros, pobres y sencillos. Tal como los deseaba Santa Teresa de Jesús. 

Carmelo de Mancera

Las fundaciones no fueron fáciles ya que, aun siendo sencillísimas las edificaciones, no siempre tenía dinero con el que contar. La Providencia Divina fue su máxima benefactora. Las vocaciones seguían llegando y las peticiones de fundaciones también. Los Palomarcitos de la Virgen fundados por Santa Maravillas fueron:

- 1924: El Cerro de los Ángeles (Madrid).
- 1933: Kottayam (India), que a su vez ha fundado cinco Carmelos más.
- 1939: Las Batuecas (Salamanca). Actualmente es el Desierto de los Carmelitas Descalzos de la Provincia de San Elías de Castilla.
- 1944: Mancera de Abajo (Salamanca).
- 1947: Duruelo (Ávila). Lugar del primer convento de la Reforma de Descalzos.
- 1950: Cabrera (Salamanca).
- 1954: Arenas de San Pedro (Ávila).
- 1956: San Calixto (Córdoba).
- 1958: Aravaca (Madrid)
- 1961: La Aldehuela (Madrid).
- 1964: Montemar- Torremolinos (Málaga).
- 1964: Restauración material y espiritual del Carmelo de San Lorenzo de El Escorial.
- 1966: Restauración material y espiritual del Monasterio de la Encarnación de Ávila, la “Casa de Santa Teresa de Jesús”. 


Carmelo de Duruelo

Santa Maravillas de Jesús se erige como ejemplo de alma modelada por la gracia divina, tras más de cincuenta años de entrega al Señor como monja Carmelita Descalza. Su amor al carisma renovado por Santa Teresa de Jesús, y su celo por la casa del Señor que la devoraba, la hicieron sumergirse en la ardua tarea de la fundación de once Carmelos. En esta actividad, la Santa supo mantener incólume su relación de unión con Dios, revelándose como testimonio de alma contemplativa que fructifica en obras. Fue extraordinario su amor al prójimo, al que se dio, desde la clausura, con un ardor vivo y de obras (buscó benefactores para la construcción de escuelas, dispensarios, viviendas para la clase trabajadora, etc.), viendo en todos a Dios, a quien amó sobre todas las cosas. Cultivó la alegría y la suavidad en la vida fraterna, creando un cordial ambiente de familia en todos y cada uno de los Carmelos que ofreció a la Virgen, alentando la comunión efectiva entre ellos y la amistad evangélica entre las monjas.

Sin mitigaciones,
fieles a la herencia teresiana
Debajo de la reja del Coro está la tumba
de la Madre Maravillas (Carmelo de la Aldehuela)

Tras el Concilio Vaticano II, la Madre Maravillas creó la Asociación Santa Teresa de Jesús, donde se agrupan, además de los Carmelos por ella fundados, otros tantos que desean acogerse a la vida tradicional carmelitana. Esta asociación tiene por objetivo fomentar la amistad evangélica entre los monasterios, respetando absolutamente la autonomía de todos ellos, y la ayuda mutua entre los mismos. En 1990 las Madres Prioras del Cerro de los Ángeles y de San José de Ávila obtuvieron de la Sede Apostólica la aprobación de unas Constituciones que, guardando fidelidad absoluta al carisma teresiano, suponían un modo particular de interpretación de la Regla y de las tradiciones que la Iglesia sancionaba. Gracias a Dios, los Carmelos que observan las Constituciones de 1990 gozan en España, y fuera de ella, de muy buena salud espiritual y vocacional, porque en ellos se vive de manera efectiva el carisma teresiano de oración, penitencia y alegre vida fraterna .

Rasgos de la espiritualidad de la Madre Maravillas:

- Abandono absoluto en Dios y su Voluntad Santísima.
- Amor filial a la Santísima Virgen Madre, modelo de todas las virtudes cristianas.
- Amor abrasador por la Orden del Carmelo Descalzo, y por el carisma renovado que le imprimió Santa Teresa de Jesús.
- Fidelidad a las pequeñas cosas y detalles.
- Observancia perfecta de la vida regular y de las tradiciones carmelitanas.
- Amor entrañable por los sacerdotes y candidatos al sacerdocio.
- Vida profundamente eucarística.
- Amor a la Iglesia y al Papa.