7. Cuestión de interpretación



"Juntos andemos Señor; por donde fuiste, tengo que ir; por donde pasaste, tengo que pasar". (Sta. Teresa de Jesús)

Santa Teresa de Jesús, iluminada por el Espíritu Santo, dispone en sus Constituciones normas de vida personal y comunitaria que configuran un conjunto armonioso y coherente. La estricta clausura, el hábito carmelitano, la desnudez de los pies, la abstinencia de carnes, la primacía de la oración mental y coral, la fraternidad evangélica, etc., son normas que han sido establecidas por obra del Espíritu Santo. Son dones suyos concedidos a esta familia religiosa del Carmen Descalzo. Y Dios da la fuerza necesaria para profesar esta Regla y estilo de vida a las llamadas a este estado. Otra cosa es que se rechacen estos auxilios divinos, se esté incapacitado para recibirlos o se prefiera un estilo de vida más cómodo y menos exigente. Algunos errores consisten en sostener que:


"Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados... tener a todos por mejores que nosotros...". (Sta. Teresa de Jesús)

- Las prácticas más austeras deben ser eliminadas de la Regla para hacerla más actual.
- La renovación implica una suavización o eliminación de la ascesis.
- Modernizarse es progresar.
- Modernizándose, y eliminando normas, vendrán más vocaciones a los monasterios.


"Es imposible... tener ánimo para cosas grandes, quien no entiende que está favorecido de Dios". (Sta. Teresa de Jesús)

En líneas generales (pues siempre hay excepciones), los Carmelos de la observancia tradicional (Constituciones de 1990), al menos en España, gozan de una salud vocacional aceptable, y en algunos casos excepcional. Andar descalzas, enclaustradas, absteniéndose de carne… sufriendo, gozando en la entrega de la propia libertad y voluntad, en definitiva, entregar la vida por Dios y por la salvación de las almas, no es empresa a la que se lancen así sin más las jóvenes. Es preciso barajar dónde y bajo qué condiciones. Se trata de discernir lo auténtico, lo radicalmente evangélico, lo que ejerce atracción y motiva a quien quiere ser hija de Santa Teresa. Por otro lado, el gran interés y énfasis que Santa Teresa ponía en asegurar en sus Constituciones ciertos medios de perfección, no debe llevarnos a creer que en estos medios cifraba la perfección. Son medios, no fines, sin los que las llamadas a esta vocación no pueden alcanzar su meta. Las que observan fielmente las normas propias de la Orden ciertamente llegarán a la santidad. Así lo atestigua la Iglesia, al ratificar y bendecir dichas normas, dentro de un «camino de perfección» particular.


"En la cruz está la gloria y el honor; y en el padecer dolor, vida y consuelo; y el camino más seguro para el Cielo." (Sta. Teresa de Jesús)